“Tierra de Sueños – Adankasima”
Fecha: 21 de febrero 2011
El Adankasima Tepui es una montaña que se ubica en el corazón del Estado Bolívar, constituye uno de los trece tepuyes que componen el Macizo de Chimantá. Es una tierra mágica, es una zona donde la vista no deja de mirar tepuyes, kilómetros y kilómetros de paredes de arenisca nos hacen olvidar los trajines y problemas normales de la ciudad; “ya la magia se ha adueñado de nosotros”…
El Adankasima es un tepui que hasta ahora no había registrado visitas, ni de pemón alguno, es uno de esos tantos que esperaba después del Akopan, Upuigma, Amurí y Churí ser visitado. El Macizo de Chimantá es un terreno donde aventureros nacionales y extranjeros han dejado buenas huellas, y donde aun así hay mucho por descubrir y conocer. Es el territorio de mayor endemismo del estado, donde los científicos y exploradores han volado en maquinas para descubrir los secretos más secretos que han revolucionado el mundo biológico, además es una tierra donde los escaladores de aventuras han encontrado lugar para vivir grandes aventuras y encontrarse con el reto vertical; Akopan, Upuigma, Amurí y ahora el Adankasima.
El Team Tierra de Sueños – Adankasima
Rafael Bracho, Daniel Mora y yo buscábamos un tepui venezolano para iniciar con el primer paso de muchos, de nuestro gran Proyecto Tierra de Sueños, nos fijamos en las paredes y selvas prístinas del Adankasima Tepui, para lo cual necesitábamos completar nuestro equipo con dos escaladores mas y un fotógrafo profesional. Invitamos a la escaladora tepuyera Carola Pérez, quien añadía al equipo un gran manejo y conocimiento sobre logísticas lo cual era una sumatoria muy importante, así también invitamos al escalador Carlos Pineda quien con su manejo en escalada artificial nos pareció muy importante para complementar el equipo. Además invitamos al fotógrafo profesional Wojciech Wandzel “Woite” de nacionalidad polaca con quien había compartido en la expedición Polaco Venezolana donde abrimos Misterios, quien es un verdadero artista y profesional de la cámara, un personaje alegre que yo estaba seguro que se adaptaría con facilidad al equipo y las necesidades de la expedición.
Ya sintiéndonos listos, nos agarraban las fechas, y avanzamos con la gran logística de la expedición, nos esperaba un mes de trabajo continuo donde muchas cosas nuevas nos esperaban.
El inicio de nuestra expedición
Woite con muchas expectativas e incertidumbre ya aterrizado en Venezuela se unió al equipo y luego de tener todo empaquetado y listo para la aventura en compañía de Rafa, Carlos y yo tomamos bus rumbo a Ciudad Bolívar, para luego cambiarnos a otro, rumbo hacia Santa Elena de Uairén, este viaje transcurrió como todo escrito por Dios, llegando a Ciudad Bolívar nos cambiamos rápidamente al último bus que prácticamente esperaba por nosotros para llevarnos a la Tierra de Sueños, unas treinta horas en carretera donde hubo tiempo hasta para que el bus se accidentara; en camino ya estaban Daniel y Carola quienes llevaban en su vehículo todo el equipo grueso y pesado de la expedición y entrando la noche del domingo 16 de enero llegaron a Santa Elena para unirse con el equipo. Disfrutamos de una pizza, algunas cervezas y luego nos disparamos a dormir para seguir con el plan para salir el lunes rumbo a Yunek.
El acercamiento al Adankasima
Volamos en dos avionetas 206 desde Santa Elena a Yunek, y llegando a la comunidad disfrutamos de una cálida recepción por parte de todos los habitantes.
Leonardo como líder de la comunidad y líder pemón de la expedición nos esperaba, desde hace meses estábamos preparando esta escalada, los dos sabíamos que en la unión estaba la magia y la fuerza, esto sin ellos sencillamente es imposible.
Trasladamos todo a la escuela de la comunidad, donde nos pusimos cómodos y dispusimos a reorganizar la logística en función de nuestra salida mañanera pautada para el día siguiente, además nos preparábamos para una reunión con la comunidad para afinar detalles compartiendo una sencilla y sabrosa cena la cual sirvió para reafirmar y estrechar los lazos del gran equipo en pro de las buenas relaciones ante la gran tarea que nos esperaba.
Rafa, Daniel, Carola y yo vivimos una grata experiencia ante tal reunión; había el respeto necesario ante una expedición de gran seriedad, todos venezolanos conversando y llegando a un acuerdo para conformar un equipo para este ansioso proyecto, el avance por la selva seria liderado por los amigos de Yunek y su cabeza seria Leonardo Criollo, a nosotros nos tocaba la parte de pared para aperturar la línea de escalada.
El gran equipo de Yunek estaba conformado por hombres acompañados en su mayoría por sus esposas y algunos eventuales chicos fuertes que también disfrutarían de la experiencia.
Ya estaba escrito, Dios tomó la tutela de la expedición, Yunek como comunidad Cristiana-Evangélica se colocó en manos del altísimo, les dio el permiso para que se cumpliera su voluntad, ya los objetivos de la expedición estaban en las oraciones de cada mañana y noche que pasaba, era una magia que se activo y que envolvió cada día de expedición.
Fueron dos días de incesante caminar por el bellísimo Valle del Tirica, era una excelente caminata, entre sabanas, bosques de galería, quebradas y ríos con la más pura agua, la caminata por el Tirica era sencillamente especial siempre caminamos con los colosos Akopan, Upuigma y Amurí como cual gigantes protectores, y el Guardián mayor el Adankasima veía nuestro avance hacia él. Ya estábamos donde le decíamos adiós a la sabana, con Leonardo, Julio, Onésimo y Rogelio adelante descubriendo y siguiendo el Camino del Danto avanzamos a paso seguro por camino que era nuevo para todos los integrantes de la expedición.
Situamos nuestro campamento en el escalón de la montaña, con poca agua cerca lo que no dejaba de preocuparnos; otro día amaneció y seguimos el trabajo, este día cambiamos el campamento a lo que sería nuestro definitivo campamento base mientras parte del equipo trabajaba en el camino hacia la pared. Algo curioso ocurrió mientras avanzábamos por camino virgen: Julio Criollo ha visto un corte fresco y limpio hecho a una planta, hecho con una hoja de cualquier herramienta de corte, lo curioso es que nadie ha estado por aquí antes, no hay camino que haya que seguir, todo se está creando ahora, esta acción se le atribuye a los Amayikok o Espíritus indígenas que rondan las selvas y las sabanas primero que ninguno… Al campamento base los amigos de Yunek le pusieron por nombre “Amayikok Parú – La Quebrada de los Espíritus”, un lugar donde el agua es más abundante y donde compartiríamos los próximos largos días.
Es difícil pensar que no tendríamos agua cerca, pero aun así nos pasaba por la mente, pensar en que teníamos que trasladar grandes cantidades de agua para acometer la escalada, nos preocupaba un poco, pero aun así agradecíamos y nos manteníamos mente abierta ante todo lo que nos estaba enviando Dios. El quinto día del acercamiento fue de bendición, encontramos una cascada justo a tres minutos de donde inicia la ruta, la llamamos “Masagua”, que mas podemos pedir, definitivamente Dios es un artista perfecto.
En total fueron cinco días para llegar hasta donde iniciaríamos la escalada, el campamento base se situaba como a dos horas de donde iniciaba nuestra ruta, y todo el camino por el pie de monte tepuyano de la montaña los indígenas le colocaron por nombre “El Camino del Danto”.
Adankasima Tepui – Jardín de Fauna
Todos los días que transcurrían eran cada uno más especial que otro, la montaña descubría día a día algo nuevo que ver. La fauna se mostraba salvaje pero dispuesta a ser vista y escuchada; un gran oso hormiguero con su cría se dejó ver por Rafa, el cual no dejó de asombrarle su tamaño, el sonido de dos guacamayas que surcaban los cielos mientras escalábamos era realmente singular, gritaban y anunciaban su reinado en la montaña, los monos aulladores araguatos también reclamaban su sitial importante, sus aúllos se escuchaban por doquier, parecían que estaban en cada rincón de la selva, las corales se dejaron ver, los monos capuchinos también salieron y hasta piedras les lanzaron a Daniel y a Carola un día que caminaban hacia la pared, las gallinas negras se paseaban por la selva, los grandes escorpiones negros trataban de intimidarnos, los ratones de selva ya estaban sin ninguna pena danzando por nuestros suministros, los Colibrís se peleaban entre ellos mismos en su jardín en la base de la pared y hasta un Guácharo me sorprendió un día entrando la noche en uno de los rapeles.
Estar allí, disfrutar el presente, aquí y ahora era nuestro legado, estaba ocurriendo algo verdaderamente especial lo cual cada uno lo estaba apreciando de la mejor manera, sin decir que también se producía un sentimiento de miedo, ya que el estar en un sitio tan retirado, desprovistos de lo que todos estamos acostumbrados normalmente también era algo que en cualquier situación nos colocaba con alguna desventaja.
La experiencia vertical: El Camino del Danto (5.12a A2 J1, 300 m, 15 largos)
Una vez decididos a seguir con el plato fuerte de la expedición, el plan era salir muy temprano desde el campamento base y caminar unas dos horas hasta la pared, tomando en cuenta que abría que apartar también el tiempo para bajar al campamento, lo cual producía que gozáramos de menor tiempo de escalada al día. Daniel y yo comenzamos con los primeros días de escalada, solo veíamos claramente un Gran Diedro que se adueñaba de una gran sección de pared, ese fue nuestro objetivo, trataríamos de buscar de cualquier manera el avanzar hacia él. Comenzamos el primer largo con una fisura de 5.10, desde este punto ya la pared descubría un gran extraplomo para nuestro ojos, la panorámica era perfecta, el Valle del Tirica nos dejaba boquiabiertos, y el Acopan y el Upuigma adornaban el horizonte.
Continuamos un segundo largo por un terreno bastante descompuesto, Daniel en dos oportunidades intentando avanzar en artificial apoyando los hook en alguna regleta voló al vacio al volverse nada dichos agarres, este largo nos dió mucho trabajo, era muy psicológico, tratamos de evitar una gran grieta a nuestra izquierda que más arriba conectábamos igualmente con ella la cual no dejaba de tener mucha roca suelta la cual representaba un gran peligro para el asegurador.
Dejábamos atrás el segundo largo, y continuamos con una corta y bella sección que se dejó proteger sin problema el cual nos llevó a una pequeña repisa desde donde aún no se dejaba ver el Gran Diedro.
Fecha: 21 de febrero 2011
El Adankasima Tepui es una montaña que se ubica en el corazón del Estado Bolívar, constituye uno de los trece tepuyes que componen el Macizo de Chimantá. Es una tierra mágica, es una zona donde la vista no deja de mirar tepuyes, kilómetros y kilómetros de paredes de arenisca nos hacen olvidar los trajines y problemas normales de la ciudad; “ya la magia se ha adueñado de nosotros”…El Adankasima es un tepui que hasta ahora no había registrado visitas, ni de pemón alguno, es uno de esos tantos que esperaba después del Akopan, Upuigma, Amurí y Churí ser visitado. El Macizo de Chimantá es un terreno donde aventureros nacionales y extranjeros han dejado buenas huellas, y donde aun así hay mucho por descubrir y conocer. Es el territorio de mayor endemismo del estado, donde los científicos y exploradores han volado en maquinas para descubrir los secretos más secretos que han revolucionado el mundo biológico, además es una tierra donde los escaladores de aventuras han encontrado lugar para vivir grandes aventuras y encontrarse con el reto vertical; Akopan, Upuigma, Amurí y ahora el Adankasima.
El Team Tierra de Sueños – Adankasima
Rafael Bracho, Daniel Mora y yo buscábamos un tepui venezolano para iniciar con el primer paso de muchos, de nuestro gran Proyecto Tierra de Sueños, nos fijamos en las paredes y selvas prístinas del Adankasima Tepui, para lo cual necesitábamos completar nuestro equipo con dos escaladores mas y un fotógrafo profesional. Invitamos a la escaladora tepuyera Carola Pérez, quien añadía al equipo un gran manejo y conocimiento sobre logísticas lo cual era una sumatoria muy importante, así también invitamos al escalador Carlos Pineda quien con su manejo en escalada artificial nos pareció muy importante para complementar el equipo. Además invitamos al fotógrafo profesional Wojciech Wandzel “Woite” de nacionalidad polaca con quien había compartido en la expedición Polaco Venezolana donde abrimos Misterios, quien es un verdadero artista y profesional de la cámara, un personaje alegre que yo estaba seguro que se adaptaría con facilidad al equipo y las necesidades de la expedición.Ya sintiéndonos listos, nos agarraban las fechas, y avanzamos con la gran logística de la expedición, nos esperaba un mes de trabajo continuo donde muchas cosas nuevas nos esperaban.
El inicio de nuestra expedición
Woite con muchas expectativas e incertidumbre ya aterrizado en Venezuela se unió al equipo y luego de tener todo empaquetado y listo para la aventura en compañía de Rafa, Carlos y yo tomamos bus rumbo a Ciudad Bolívar, para luego cambiarnos a otro, rumbo hacia Santa Elena de Uairén, este viaje transcurrió como todo escrito por Dios, llegando a Ciudad Bolívar nos cambiamos rápidamente al último bus que prácticamente esperaba por nosotros para llevarnos a la Tierra de Sueños, unas treinta horas en carretera donde hubo tiempo hasta para que el bus se accidentara; en camino ya estaban Daniel y Carola quienes llevaban en su vehículo todo el equipo grueso y pesado de la expedición y entrando la noche del domingo 16 de enero llegaron a Santa Elena para unirse con el equipo. Disfrutamos de una pizza, algunas cervezas y luego nos disparamos a dormir para seguir con el plan para salir el lunes rumbo a Yunek.El acercamiento al Adankasima
Volamos en dos avionetas 206 desde Santa Elena a Yunek, y llegando a la comunidad disfrutamos de una cálida recepción por parte de todos los habitantes.Leonardo como líder de la comunidad y líder pemón de la expedición nos esperaba, desde hace meses estábamos preparando esta escalada, los dos sabíamos que en la unión estaba la magia y la fuerza, esto sin ellos sencillamente es imposible.
Trasladamos todo a la escuela de la comunidad, donde nos pusimos cómodos y dispusimos a reorganizar la logística en función de nuestra salida mañanera pautada para el día siguiente, además nos preparábamos para una reunión con la comunidad para afinar detalles compartiendo una sencilla y sabrosa cena la cual sirvió para reafirmar y estrechar los lazos del gran equipo en pro de las buenas relaciones ante la gran tarea que nos esperaba.
Rafa, Daniel, Carola y yo vivimos una grata experiencia ante tal reunión; había el respeto necesario ante una expedición de gran seriedad, todos venezolanos conversando y llegando a un acuerdo para conformar un equipo para este ansioso proyecto, el avance por la selva seria liderado por los amigos de Yunek y su cabeza seria Leonardo Criollo, a nosotros nos tocaba la parte de pared para aperturar la línea de escalada.El gran equipo de Yunek estaba conformado por hombres acompañados en su mayoría por sus esposas y algunos eventuales chicos fuertes que también disfrutarían de la experiencia.
Ya estaba escrito, Dios tomó la tutela de la expedición, Yunek como comunidad Cristiana-Evangélica se colocó en manos del altísimo, les dio el permiso para que se cumpliera su voluntad, ya los objetivos de la expedición estaban en las oraciones de cada mañana y noche que pasaba, era una magia que se activo y que envolvió cada día de expedición.
Fueron dos días de incesante caminar por el bellísimo Valle del Tirica, era una excelente caminata, entre sabanas, bosques de galería, quebradas y ríos con la más pura agua, la caminata por el Tirica era sencillamente especial siempre caminamos con los colosos Akopan, Upuigma y Amurí como cual gigantes protectores, y el Guardián mayor el Adankasima veía nuestro avance hacia él. Ya estábamos donde le decíamos adiós a la sabana, con Leonardo, Julio, Onésimo y Rogelio adelante descubriendo y siguiendo el Camino del Danto avanzamos a paso seguro por camino que era nuevo para todos los integrantes de la expedición.
Situamos nuestro campamento en el escalón de la montaña, con poca agua cerca lo que no dejaba de preocuparnos; otro día amaneció y seguimos el trabajo, este día cambiamos el campamento a lo que sería nuestro definitivo campamento base mientras parte del equipo trabajaba en el camino hacia la pared. Algo curioso ocurrió mientras avanzábamos por camino virgen: Julio Criollo ha visto un corte fresco y limpio hecho a una planta, hecho con una hoja de cualquier herramienta de corte, lo curioso es que nadie ha estado por aquí antes, no hay camino que haya que seguir, todo se está creando ahora, esta acción se le atribuye a los Amayikok o Espíritus indígenas que rondan las selvas y las sabanas primero que ninguno… Al campamento base los amigos de Yunek le pusieron por nombre “Amayikok Parú – La Quebrada de los Espíritus”, un lugar donde el agua es más abundante y donde compartiríamos los próximos largos días.
Es difícil pensar que no tendríamos agua cerca, pero aun así nos pasaba por la mente, pensar en que teníamos que trasladar grandes cantidades de agua para acometer la escalada, nos preocupaba un poco, pero aun así agradecíamos y nos manteníamos mente abierta ante todo lo que nos estaba enviando Dios. El quinto día del acercamiento fue de bendición, encontramos una cascada justo a tres minutos de donde inicia la ruta, la llamamos “Masagua”, que mas podemos pedir, definitivamente Dios es un artista perfecto.En total fueron cinco días para llegar hasta donde iniciaríamos la escalada, el campamento base se situaba como a dos horas de donde iniciaba nuestra ruta, y todo el camino por el pie de monte tepuyano de la montaña los indígenas le colocaron por nombre “El Camino del Danto”.
Adankasima Tepui – Jardín de Fauna
Todos los días que transcurrían eran cada uno más especial que otro, la montaña descubría día a día algo nuevo que ver. La fauna se mostraba salvaje pero dispuesta a ser vista y escuchada; un gran oso hormiguero con su cría se dejó ver por Rafa, el cual no dejó de asombrarle su tamaño, el sonido de dos guacamayas que surcaban los cielos mientras escalábamos era realmente singular, gritaban y anunciaban su reinado en la montaña, los monos aulladores araguatos también reclamaban su sitial importante, sus aúllos se escuchaban por doquier, parecían que estaban en cada rincón de la selva, las corales se dejaron ver, los monos capuchinos también salieron y hasta piedras les lanzaron a Daniel y a Carola un día que caminaban hacia la pared, las gallinas negras se paseaban por la selva, los grandes escorpiones negros trataban de intimidarnos, los ratones de selva ya estaban sin ninguna pena danzando por nuestros suministros, los Colibrís se peleaban entre ellos mismos en su jardín en la base de la pared y hasta un Guácharo me sorprendió un día entrando la noche en uno de los rapeles.Estar allí, disfrutar el presente, aquí y ahora era nuestro legado, estaba ocurriendo algo verdaderamente especial lo cual cada uno lo estaba apreciando de la mejor manera, sin decir que también se producía un sentimiento de miedo, ya que el estar en un sitio tan retirado, desprovistos de lo que todos estamos acostumbrados normalmente también era algo que en cualquier situación nos colocaba con alguna desventaja.
La experiencia vertical: El Camino del Danto (5.12a A2 J1, 300 m, 15 largos)
Una vez decididos a seguir con el plato fuerte de la expedición, el plan era salir muy temprano desde el campamento base y caminar unas dos horas hasta la pared, tomando en cuenta que abría que apartar también el tiempo para bajar al campamento, lo cual producía que gozáramos de menor tiempo de escalada al día. Daniel y yo comenzamos con los primeros días de escalada, solo veíamos claramente un Gran Diedro que se adueñaba de una gran sección de pared, ese fue nuestro objetivo, trataríamos de buscar de cualquier manera el avanzar hacia él. Comenzamos el primer largo con una fisura de 5.10, desde este punto ya la pared descubría un gran extraplomo para nuestro ojos, la panorámica era perfecta, el Valle del Tirica nos dejaba boquiabiertos, y el Acopan y el Upuigma adornaban el horizonte.Continuamos un segundo largo por un terreno bastante descompuesto, Daniel en dos oportunidades intentando avanzar en artificial apoyando los hook en alguna regleta voló al vacio al volverse nada dichos agarres, este largo nos dió mucho trabajo, era muy psicológico, tratamos de evitar una gran grieta a nuestra izquierda que más arriba conectábamos igualmente con ella la cual no dejaba de tener mucha roca suelta la cual representaba un gran peligro para el asegurador.
Dejábamos atrás el segundo largo, y continuamos con una corta y bella sección que se dejó proteger sin problema el cual nos llevó a una pequeña repisa desde donde aún no se dejaba ver el Gran Diedro.
Continuaron la escalada Daniel y Carola, el próximo largo determinaba tener una buena intuición para crear la línea, habían algunas pequeñas repisas, tramos de roca dudosa, Daniel se dejo llevar, avanzando por unas figuras ovaladas que lo dejaban proteger. Otro día amaneció y era el día de Carola, avanzó por un terreno de sueño para ella, justo lo que ella esperaba, el mandato y escrito de lo invisible se hacía realidad y ella lo aceptaba con sumo placer, aunque por su positiva emoción no dejó de decir que todos estábamos locos, así establecía el quinto largo donde llegó a una repisa la cual denomino “Lola Ledge”; continuó Daniel unos metros más y se colocaba exactamente en la base del Diedro.
Ya para estos días el plan había cambiado, la idea era dormir en la “Cueva del Tinajero” justo en la base de la pared, la idea era aprovechar mejor el día y estar un poco más descansado a la hora de escalar. Por otro lado, Rafael sufrió una lesión en su rodilla, en una de las caminatas cayó en una de esas trampas vegetales que estaban por doquier en la travesía de la selva, ahora haber que tal su evolución y su estado mental como para afrontar un standby ante dicha lesión. Aun así Rafael se sobrepuso al dolor y fuimos enrumbados a la pared, nos esperaba el “Diedro de los Sueños”, la calidad de la roca en este tramo era excepcional, estaba muy limpia y una fisura de todos los tamaños cortaba todo el diedro, tramos de chimenea, de offwidth, de palma, de puño, era sencillamente alucinante, estábamos disfrutando la escalada al máximo, el largo siete se dejó proteger completamente, era un sueño… nuestro día se apagaba y Rafa decidía bajar ya que su rodilla le estaba molestando mucho.El segundo largo del Diedro le tocó a Carlos, el inicio del octavo largo tiene un paso muy duro, un movimiento de chimenea, seguido de un offwidth y para después rematar con un empotre de puños con pocos pies buenos, superó y siguió por la fisura del diedro… ya estábamos a pocos metros del gran techo.
Ya casi vivíamos en la base de la pared, solo íbamos al campamento base por comida y para recargar las baterías del taladro, habíamos establecido dos carpas y espacio para dos hamacas en la entrada de la “Cueva del Tinajero”, también Woite ya se había mudado a la Lola Ledge por completo, allí ya respiraba otro aire, la vista hacia el horizonte era impresionante, oxigenaba su mente mientras esperaba esos momentos para pinchar el botón de su máquina, su cara había cambiado, estaba danzando en felicidad por estar en ese lugar.A Daniel y a Carola les tocaron resolver los últimos metros hasta el gran techo, son unos movimientos de exterior, con regletas pequeñas y apoyos de placa no tan buenos, además les tocó ojear bien nuestras opciones para continuar, por la derecha o por la izquierda ¿?, una más larga que otra, una más dura que otra…
Carlos y yo nos inclinamos por salir por la izquierda, primero una linda travesía y luego la salida del techo que se protege muy bien por una fisura ancha, donde continúe en una diagonal hacia la derecha, con unos pasos finales de exterior. Continuó Carlos y marcó el décimo largo en una travesía a la izquierda para continuar la escalada por un diedro con una fisura ancha lo cual hizo que avanzara en chimenea y offwidth el cual lo llevó a una pequeña repisa. Subían Daniel y Carola para seguir con la escalada, un tramo no tan bonito, con roca negra, sucia y algo de vegetación, mostraba algo de humedad, ligábamos que hiciera bonito día para que lo sucio y negro se mantuviera muy seco y lo más compacto posible para que se dejara escalar, este día le tocó la puerta a Carola la viejita mensual, lo que hizo que pidiera un relevo para el próximo día de escalada, el fotógrafo de la expedición Woite sin pensarlo se unió a la escalada y apoyando a Daniel superaron lo que le llamamos “La Travesía del Troglodita”, el largo once, un tramo duro, que el Troglodita Daniel logró superar.
Terminamos el largo once, superamos el tramo vegetal y se descubrió el último tramo de pared, ya volvimos a la pared rojiza… desde aquí podemos ver que en no más de dos largos ya estaríamos saboreando el final de nuestra ruta, haber que nos depara Dios, todo dependería de seguir una línea lo mas derecha posible hasta el punto final…Resultó ser, tres largos mas, Carlos y yo intentaríamos escalar lo más posible y dormir con unas fundas de vivac para terminar este tramo de pared, en la escalada nos fuimos en travesía buscando el tramo central de esta sección, un diedro en toda la mitad del ancho de la pared, terminando equipando un largo duro de placa… Después de dormir la noche anterior en una repisa 1x1 decidimos bajar para replantear la acometida.
A estas alturas solo disponíamos de dos días para culminar con nuestra ruta de escalada, Carlos y Woite asumían terminar la línea, se prepararon y fueron a su cometido, continuaron la línea y fijaron el largo trece y continuaron parte del largo catorce, estaban a pocos metros de terminar el tramo de pared, durmieron en la pequeña repisa del largo trece y al otro día justo antes de terminar el largo catorce Daniel y yo tuvimos la oportunidad de ver como terminaban esta última sección, subimos para ayudar con el desmontaje tomando en cuenta que ellos estaban bastante cansados, aun después de eso ascendieron otro largo mas el cual ya estaba fuera de la pared, era pura vegetación, repisas y verticalidad verde por doquier, matatracción tepuyera… allí una lluvia de bendición descargó su poder y marcaba el final de la escalada muy cercano a las 5:00 pm del 09 de febrero 2011… Todo ha sido un éxito…
Nuestra ruta en el Adankasima; El Camino del Danto (5.12a – A2 - J1, 300 m, 15 largos) representa la primera ruta de escalada y la primera visita a pie registrada en el Tepui, ha sido fruto del sudor de todo el equipo “Tierra de Sueños – Adankasima”; toda una gran experiencia, hemos tenido la oportunidad de abonar mucho para cada uno y hemos tenido la opción de analizar qué es lo que llevamos por dentro… La escalada no es más que otro patio de juego donde podemos encontrarnos con nosotros mismos, donde nos ponemos a prueba como equipo, donde nuestra mente se alimenta y donde Dios nos pone un escenario natural lleno de bendiciones donde tengamos otra nueva oportunidad de crecimiento.Ruta: El Camino del Danto (5.11 A2 J1, 300 m, 15 largos)
Aperturistas: Carola Pérez, Daniel Mora, Rafael Bracho, Carlos Pineda, Cheo García y Wojciech Wandzel.
Venezuela-Polonia. Cinco escaladores venezolanos y uno polaco.
Total días de expedición: Del lunes 17 de ene2011 al lunes 14 de feb2011 – 29 días (Llegada a Yunek, acercamiento, días de escalada, llegada a Santa Elena de Uairén).
Algunas notas:
“La selva ha sido benevolente, el clima es perfecto, el ambiente entre nosotros es mágico, la pared interesante… todo está lleno de magia…”
“Hoy se brotó El Jardín de Fauna, Carola ha visto monos capuchinos y araguatos, Rafa se ha encontrado con un gigante oso hormiguero, las guacamayas gritan y vuelan en frente de nosotros cuando estamos en la pared, las culebras se dejan ver y los colibrís danzan en sus jardines”
AGRADECIMIENTOS:
Gracias a la empresa “Uaikinima – Distribuidor Petzl Venezuela” por su apoyo y equipo técnico para la expedición; a Horacio Velutini por aportarnos el transporte aéreo y los equipos de comunicación, a nuestra corresponsal de prensa Akiko Díaz, a mi esposa Laurita Trejo por ser la segunda corresponsal, a José Luis Tucci por su aporte para el levantamiento de la información GPS, a toda la Comunidad Pemón de Yunek que sin ellos esto no hubiera sido posible y a todas las personas que de una u otra forma ayudaron y estuvieron pendientes de que “Tierra de Sueños – Adankasima” fuera un éxito…
Acerca de “Uaikinima- Distribuidor Petzl Venezuela”
Esta empresa se encarga de distribuir equipos que están relacionados con los deportes de montaña, aventura y la seguridad industrial en alturas en Venezuela. Distribuyen de forma exclusiva para todo el país, la reconocida marca francesa Petzl, fabricante de equipos de primera categoría para toda clase de deportes de montaña, actividades de rescate y trabajo en alturas.Uaikinima mantiene la premisa que “los sueños del hombre no tienen límites cuando la naturaleza es su escenario”.
www.petzl.com.ve
www.uaikinima5x.com.ve
Teléfonos Uaikinima – Distribuidor Petzl Venezuela: 0058-0212-762.3923
Contactos escaladores:
Daniel Mora: Facebook Daniel Mora Sotomayor.
Rafael Bracho: Facebook Rafael Bracho. www.climtepuyes.com
Carola Pérez: Facebook Carola Pérez. Venta de Productos “Prana” en Venezuela.
Carlos Pineda: Facebook Carlos Pineda.www.alpinismoextremo.com
Cheo García: Facebook Cheo García. www.climtepuyes.com. www.cheogarcia.blogspot.com
Wojciech Wandzel: Facebook Wojciech Wandzel. www.wandzelphoto.com
Fotografia: Wojciech Wandzel y Cheo Garcia.














